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lunes, 28 de junio de 2010

Primavera Sound 2010

La décima edición del San Miguel Primavera Sound será recordada como la del llenazo. Más de cien mil personas poblaron el Fórum durante los tres días que duró el Festival y no me extraña, porque el de este año era un cartelazo como pocos. El gran problema que se planteaba, claro, era el de la elección. Con tanto grupazo, más de uno se solapaba y uno tenía que sopesar sus preferencias y prepararse cuidadosamente un horario del que más tarde acabaría pasando para dejarse llevar por las apetencias del momento, la compañía o vete tú a saber qué.


JUEVES


Así empezó el jueves, con un horario trazado por encima alrededor de los The XX. En previsión del petamiento monumental del escenario Ray Ban, llegué al recinto con tiempo y pude disfrutar del final de la actuación de los Surfer Blood, que además de hacer un rock surfero la mar de fresquito, resulta que son super monos. Los siguientes en subir al escenario Pitchfork fueron Titus Andronicus. Todo el mundo me había hablado tan bien de ellos que me picaba la curiosidad y, sin duda, fue una de las actuaciones más enérgicas del festival. Con su colección de temas de punk ruidoso consiguieron hacer bailar a todos los allí congregados, un gran mérito teniendo en cuenta que más de la mitad de la gente no sabía ni quiénes eran.


Y llegó el highlight del día: la gente empieza a dirigirse desde todos los puntos del festival hacia el escenario Ray-Ban, llenando antes de las 21.15 tanto la pista como las gradas. La lástima es que The XX no son un grupo preparado para grandes festivales ni grandes audiencias, al menos no por ahora. El hecho de tocar al aire libre y en uno de los escenarios más grandes hizo flaquear su actuación, que pecó de sosilla a ratos. Al término de este concierto nos esperaba en el otro escenario grande, el San Miguel, un retorno noventero que se había visto eclipsado por el comeback de Pavement, pero que, ironías de la vida, acabó eclipsando el concierto de los de Stephen Malkmus, que subirían al mismo escenario tres horas más tarde. Y es que el cuarteto de Carolina del Norte, sin tanta propaganda ni tantísimo renombre, acabó conquistando a los asistentes por derecho propio con temones como “Drive by the driveway”. Cuando acabaron, tocaba volver al Pitchfork donde los ingleses Wild Beasts presentaban un segundo disco con la excéntrica y aguda voz de Hayden Thorpe como protagonista. Un gran concierto. No esperaba menos de ellos. Y The Big Pink, tras ellos, no bajaron el listón. El dúo se subió al escenario acompañado de dos músicos y dio rienda suelta a su pop shoegazer con toneladas de distorsión para hacernos felices desde un inicio triunfal (“Velvet”) a un final glorioso (“Dominos”), que hizo que valiera la pena llegar tarde a Pavement. Pavement, por su parte, repasaron todos sus hits y dejaron más que satisfecho a un público que ya tenían en el bolsillo de antemano.


VIERNES


Si os preguntáis por qué me volví tan pronto el jueves, la respuesta es doble: en primer lugar, ¡algunos trabajamos! Y en segundo lugar, un nombre propio: Owen Pallett, El señor Pallett tocaba al día siguiente en el Auditorio Rockdelux ni más ni menos que a las 4 de la tarde y yo no pensaba perdérmelo por nada del mundo. Al final, con tanto frikismo previsor, acabé esperando dos horas y entrando la tercera al teatro, pero la espera valió la pena y no exagero si digo que el del Owen fue el mejor concierto de mi Primavera (ya se sabe que cada uno tiene su propio Primavera y que de poco sirve discutir o cotejar experiencias si lo que uno quiere es alzarse con la verdad absoluta).


El canadiense se mostró tímido y agradecido por un Auditori a reventar a primerísima hora de la tarde. Cual hombre orquesta, él solito se guisó un concierto que ya quisieran muchos para sus bandas: teclado y violín en ristre, pedalera de loops mediante, Owen se las apañó para tener él solito embobado al personal durante una hora. La sensibilidad de este chico en directo se contagia y temas como “Lewis takes off his shirt” o “The great elsewhere” pusieron la piel de gallina a todos y cada uno de los asistentes e hicieron a más de uno soltar la lagrimilla. Y luego lo remató con una versión BRU-TAL de “Odessa” de Caribou. ¿Que no te lo imaginas? Pues dale al play aquí abajo, porque yo no soy capaz de describirlo en palabras:


Salgo del Auditori flotando en una nube de crescendos de violines y aterrizo en el césped del escenario San Miguel para disfrutar tranquilamente a los New Pornographers. El concierto empieza tranquilote pero va ganando fuerza a medida que las canciones pasan y acabamos todos de pie bailando y saltando al ritmo de “Moves” y “Your hands (together)”. El viernes el escenario San Miguel monopoliza las grandes actuaciones así que decidimos permanecer en él guardando nuestro sitio para ver a Spoon. Oh, Spoon. Los adoro y con razón. De principio a fin lo dieron todo y ensartaron hitazo con hitazo, combinando temazos nuevos (“Got nuffin”, “Written in reverse”) con joyas antiguas como “Don’t make me a target”, “I turn my camera” o la fantástica “The way we get by”. NAntes de dejarnos enamorar por Wilco, nos escapamos un ratito a ver a unos Here We Go Magic más bien flojetes, que se han dejado la energía en casa y nos convencen de que será mejor ir tirando hacia Wilco para hacernos con un buen sitio. Wilco empiezan a lo grande, con un “Wilco (the song)” y un “I am trying to break your heart” que erizarían la piel del más desalmado. Canción tras canción van ahondando en nuestros interiores, depositando un poquito de esa angustia existencial que se le queda a uno cuando escucha canciones tan tristes y tan inmensas a la vez como “Jesus, etc”. Y me supo fatal tener que hacerlo, pero abandoné la zona San Miguel para poder llegar a tiempo a Panda Bear, que al final salió 20 minutos tarde por problemas técnicos que le obligaron a actuar sin proyecciones ni visuales ni -¡horror!- capas de sonido. Todo ello, sumado al sonido del escenario Vice (que dejó mucho que desear durante todo el festival), deslució la actuación del Animal Collective, que resultó lineal y carente de profundidad. Una lástima, porque los nuevos temas podían haber sido un bombazo si la situación y el sonido les hubieran acompañado. La decepción provoca una desbandada general hacia Pixies: el LLENAZO (así, en mayúsculas) del festival.


Jamás (y digo JAMÁS) había visto tan lleno el escenario principal del Fórum. No cabía ni un alma, hasta el césped colindante estaba abarrotado. Y habréis leído por ahí que si fue una actuación sin alma, que si tocaban sólo por la pasta, que si predecible. Pues vale. Pero para servidora, que no había tenido la ocasión de verlos en concierto en toda su vida, fue un conciertazo. Y si no, decidme un solo concierto en el que se puedan oír temazos de la categoría de “Debaser”, “Here comes your man”, “Gigantic” o “Hey” todos juntos. Y “Where is my mind” como bis y fin de fiesta fue lo que Enrique Iglesias definiría como una experiencia religiosa.


SÁBADO


Último día del festival y, como era de suponer, el cuerpo no permite acercarse al recinto tan pronto como uno desearía. Así, dejándome a Dinero y a la revisión de los temas de Neu! en el tintero, me dejo caer a las 20h por el escenario Adidas para ver por primera vez en mi vida (sí, lo sé, es casi un pecado viviendo aquí…) a los barceloneses Mujeres. Garage-rock gamberro y una puesta en escena brutal les ha valido a este cuarteto el sobrenombre de los “Black Lips de Barcelona”, y con razón. Luego, tras sopesarlo y jugármelo a piedra, papel y tijera, Standstill gana a Florence and the Machine y me quedo en el Adidas para el que será uno de los conciertos más emotivos de todo el Primavera. La lástima es que colocaran a los de Montefusco en un escenario tan pequeño y tan tremendamente bajo (¿alguien consiguió ver algo más que las cabezas de los componentes del grupo?), porque llenaron hasta los topes y demostraron que las buenísimas críticas que han recibido con “Adelante Bonaparte” no son fruto del hype o la casualidad.


Otro piedra papel y tijera por los cruelísimos solapamientos del Primavera me hizo decantarme por los Grizzly Bear en detrimento de The Drums. Un espectáculo sobrio pero bonito que llenó de magia el escenario Ray-Ban. Mención especial a “Two weeks”: pelos como escarpias. Tras los osos, llegaba el momento de dispárame-antes-de-tener-que-elegir, porque el siguiente bloque de conciertos separaba en diferentes escenarios pero a la misma hora a: The Charlatans, No Age, Built to Spill, Matt & Kim y Niño y Pistola. ¡Matadme, por favor! Confié en mi instinto y me falló: The Charlatans ofrecieron un directo de lo más aburridote, y eso que el que repasaban (“Some Friendly”) era uno de los mejores álbumes de su discografía. Aguanté 3 canciones antes de migrar siguiendo el instinto (más acertado) de un amigo, que me llevó al Vice con Matt & Kim. Y si digo que fue el concierto revelación y el más divertido del fin de semana, me quedo corta. Menudo festival se montaron estos dos solitos. Solitos pero con un público que, a medida que avanzaba el concierto, aumentaba en número y excitación. Kim se lanzó para que el público la cogiera, versionaron temas de -¡flipa!- Alice Deejay, Guns’n’Roses y Europe y dejaron para el postre su temón “Daylight” (que a muchos les sonará por estar en la banda sonora del Fifa 2010). Y con ellos entrábamos de lleno en la madrugada de la última noche del festival, cuyos protagonistas fueron, sin lugar a dudas, los Pet Shop Boys.


Todos sacamos nuestro lado más gayer y hooligan para corear estribillos míticos como el de “New York City Boy”, “Se a vida" o “West End girls” en un espectáculo deslumbrante con bailarinas cubistas, efectitos mil, luces, colores y cambios de vestuario para el dúo, por el que el tiempo no había pasado. Y, con la lagrimita en los ojos y los pies machacados, me dirigía hacia el último concierto de mi Primavera. Para contrarrestar el sentimiento kitsch de la fabulosa actuación de los PSB, mi yo más moderno me obligó a ir a HEALTH. Y, aunque al principio maldije mi modernidad, aguanté el chaparrón y finalmente llegó la melodía y con ella un nuevo aire para un concierto que fue una locura maravillosa plagada de ruido, guitarrazos, cabezas agitándose, rock, electrónica y ritmos cambiantes e imposibles. Un fantástico caos que ponía el punto y final a tres días igualmente eclécticos, caóticos y maravillosos.


Puedes leer esta crónica en Inzona

martes, 16 de marzo de 2010

Arctic Monkeys @ Sant Jordi Club, 6/2/2010

Qué queréis que os diga, a mí “Humbug” me decepcionó bastante en su momento. Y, aunque aún comulgo más con “I bet you look good...” que con “Crying lightning”, este concierto me convenció de que estos chicos saben lo que se traen entre manos. Con el Sant Jordi Club lleno a reventar y con el ambiente caldeado por unos más que correctos Mystery Jets, los de Sheffield salieron a darlo todo. Y menos mal, porque ya empezaba a cansar la frialdad con la que los Arctic Monkeys despachaban sus conciertos. Pues bien, parece que “Humbug” ha marcado el comienzo de una nueva era en todos los sentidos. Lejos quedan ya aquellas pintas de modernetes británicos, aquellos setlists basados en la tralla, aquel glorioso halo de “band to watch” a punto de triunfar. Los chicos de Alex Turner ya se saben los amos del cotarro y presentaron en Barcelona un show sustentado a partes iguales en sus clásicos acelerados, sus nuevos e intrincados medios tiempos y, por primera vez, sí, espectáculo. Con cañones de confetti y todo. Desde el apoteósico cóctel inicial de “Dance little liar” + “Brianstorm”, el amago de final con una “Secret door” engrandecida y los bises con “Fluorescent adolescent” rematado por una emocionantísima revisión de “505”, una salió con el convencimiento de que te lleven donde te lleven, a estos monos hay que seguirlos con los ojos cerrados.


Puedes encontrar esta crítica en el número de febrero de Go Mag


miércoles, 24 de febrero de 2010

Hockey @ La [2] de Apolo, 18/2/2010

Hockey sólo se marcaron un objetivo cuando empezaron a tocar: hacer música con la que la gente se lo pasara bien. Y, a juzgar por lo que vivimos en su concierto en La [2] el pasado jueves, pueden darse por más que satisfechos. Cierto es que la sala no estaba ni a media bandera (Barcelona es muy moderna, pero sigue a la cola de Europa en cuanto a afluencia a espectáculos entre semana), pero los que estábamos, no paramos de bailar ni un segundo. Era como si La [2] hubiera viajado en el tiempo y nos halláramos en medio de una fiesta improvisada en algún momento de la década de los ochenta. En poco más de una hora, los de Portland repasaron todos los temas de “Mind Chaos”, y le sumaron dos nuevos, que el público recibió con el mismo devoto entusiasmo. Enfundado en una camiseta cuatro tallas más grande y con un pendiente de pluma, Ben Grubin sonreía y enrollaba y retorcía el cable del micro en sus brazos mientras escupía versos deslavazados en una suerte de rap, para luego dar rienda suelta a un vozarrón que en el disco apenas se intuye. En definitiva, uno de esos grupos que en estudio molan y en directo enamoran.



Podrás encontrar esta crónica en el número de marzo de Go Mag


sábado, 16 de enero de 2010

PlasticPanic presenta a IcebEnd + Ciervo + Am Mut


No es tarea fácil definir lo que los chicos de IcebEnd hacen cuando se juntan en el estudio o sobre un escenario. Su rock emotivo se ha calificado en ocasiones de post-rock o emo-core, pero estas etiquetas se le quedan pequeñas a los incendiarios temas de su segundo disco Hyperventilation, con influencias que van desde la delicadeza de Jeff Buckley hasta la energía de At The Drive-In , pasando por las etapas más experimentales de Radiohead y la actitud subversiva del grunge de los noventa, con Pearl Jam como referente más claro. Ganadores del concurso Emergenza Acoustic, se ganaron también al público y jurado en el concurso Audiciones de la Fundación Canal de Isabell II y se ganaron seguro al público de este concierto, repasando los clásicos de su discografía y adelantando algunos temas de lo que va a ser su tercer álbum de estudio.



Los telonean Ciervo y Am Mut, ambos presentando su primer disco. En el caso de Ciervo, este primer LP se titula Aprendiendo a hablar y es un torrente controlado de guitarras progresivas, melodías vocales y juegos de intensidad, con una destreza que nos hace intuir que, aunque digan estar aprendiendo, Ciervo vienen con la lección más que aprendida.



Am Mut, por su parte, también estrenarán su debut, Gorgonae, una delicia instrumental de 3 partes que recoge y reinterpreta en sus 50 minutos lo mejor de la psicodelia, la música experimental y el rock progresivo, meciendo al oyente en sus pasajes más pausados y sacudiéndolo frenéticamente en sus momentos más turbulentos.



Esta noche, los 3 en BeCool, por sólo 7 euros. ¿Te los vas a perder?

Más info, aquí.


jueves, 10 de diciembre de 2009

Franz Ferdinand @ Pavelló Olímpic de Badalona, 05/11/09

El destino, la mala suerte o mi panfilez a la hora de comprar las entradas había hecho que todavía no hubiera visto a Franz Ferdinand en directo. Un castigo a mi empanamiento, del que este sábado 5 de diciembre me pude redimir.

Y lo hice con unos Franz Ferdinand más maduros, más juguetones, más experimentados que en su disco homónimo pero igual de directos y de demoledores. No faltaron los clásicos ('Take Me Out', 'Do You Want To', 'The Dark of The Matinée') pero tampoco los nuevos trallazos de su Tonight. Con una pantalla menos chula que la de Muse, sin plataformas giratorias y con una actitud mucho menos épica pero encantadoramente chulesca, Kapranos y sus chicos lo dieron todo, de principio a fin del set. Y no era para menos, ya que el público estaba absolutamente entregado a estos cuatro escoceses que abrieron la música indie al gran público hace ya cinco años.

La elección de tracks fue casi perfecta (aunque sobraron un par de temas y faltó el mítico 'This Boy'), con su tradicional batucada a cuatro bandas, una versión de LCD Soundsystem, 'Walk Away' en los bises y un final electrorave apoteósico con 15 minutos de 'Lucid Dreams'. Larga vida a los archiduques.


jueves, 26 de noviembre de 2009

Micachu and The Shapes@Razzmatazz 3, 18/11/2009

Me pregunto qué debió de pensar su madre cuando Mica dejó el violín y la viola y se encerró en su habitación a componer canciones como las que ahora toca con The Shapes. Aunque dudo que a Mica Levi le importe demasiado lo que piense nadie. Ella sólo quiere pasárselo bien.


¡Y vaya si se lo pasaron bien estos tres la noche del 18! Mica, Marc y Raisha disfrutaron como tres niños –la mala, el bueno y la adorable- a los que les dejan aporrear botellas, cencerros y tapas de olla y, encima, les aplauden por ello. Que no se me malinterprete: este trío conoce a la perfección sus instrumentos (o lo que sea la mini-guitarra/ukelele tuneado que lleva Mica).



Precisamente, al principio los tres se miraban fijamente, atentísimos a los movimientos de sus compañeros, como en una tensión tal que parecía que si uno de ellos desviaba la mirada el universo implosionaría. Pero poco a poco fueron adquiriendo autonomía, para regalarnos joyitas como 'Golden Phone', 'Turn Me Well' (en directo sin el aspirador) o la pseudo-hiphopera 'Wrong', hasta el estruendo final, con una Mica tocando agazapada entre Raisa, que aplastaba el teclado con las palmas de las manos, y Marc, atizándole a todo lo que tenía por delante, riendo ambos como ríen los niños traviesos cuando hacen una diablura a escondidas de sus padres.


Fotos de Andreu Llos y Guillermo Lubary


Podréis encontrar la crónica completa en Inzona y en el número de diciembre de Go Mag


domingo, 4 de octubre de 2009

Green Day @ Palau Sant Jordi, Barcelona, 01/10/09



¡Vaya conciertazo el de este pasado 1 de octubre! He necesitado días para digerirlo y pensar cómo poner en palabras todo lo que pasó el jueves en el Palau Sant Jordi. Y tres días después aún no se me ocurre una manera ligerita de describir las mil y una historias con que los californianos adornaron un directo ya de por sí demoledor.

Green Day consiguieron montar un espectáculo de pop llena-estadios sin hacer pop llena-estadios (o no demasiado) y sin siquiera llenar el estadio, cuyo aforo apenas sobrepasó la mitad. Esto tiene mérito.



Para empezar, un conejo de peluche gigante se puso a bailar en el escenario para amenizarnos la espera. ¿Sentido? Ninguno, pero estuvo entretenido. Al poco, Billie Joe, Tré Cool y Mike Dirnt aparecieron en el escenario con ‘21st Century Breakdown’. Y lo que a partir de ahí se sucedió fue un espectáculo que ríete tú del Sticky & Sweet Tour de Madonna y de las plataformas giratorias de U2. Explosiones, fuegos artificiales, pantallas con imágenes cambiantes del skyline de Nueva York, pistolas de aire disparando camisetas, mangueras de agua a presión, lanzadoras de papel higiénico, confeti, Billie Joe haciendo calvos, fans subiendo al escenario y lanzándose hacia el público… Incluso se disfrazaron todos ellos en ‘King For a Day’ para hacer luego un medley de clásicos como ‘Breakthrough’, ‘Satisfaction’ o ‘Stand By Me’. Cierto es que se hicieron un poco pesaditos con alguna de las interrupciones y con los cientos de miles de “oeoeoeoes”. Ahora bien, por un céntimo de euro, nombradme conciertos en los que a la salida se coree “¡Federico!” o “Liiiiidia”. Eso sucedió: los espectadores no sólo observamos el espctáculo, sino que nos sentimos parte de él.



Eso en lo tocante a lo sorprendente y espectacular del concierto. Luego está el pedazo de setlist que nos ofrecieron, con un equilibrio perfecto entre los nuevos singles y hits inolvidables de la envergadura de ‘Hitchin’ a Ride’, ‘Longview’, ‘Basket Case’ o ‘Good Riddance’, con cuya versión acústica Billie Joe cerró un espectáculo que muchos ya hemos colocado en nuestro top ten de los mejores conciertos de nuestra vida.


Y es que puede no gustarte el punk. Puede no gustarte el pop. Pueden ni siquiera gustarte los últimos discos de Green Day. Pero comprar un ticket para ver a Green Day es asegurarte dos horas de diversión, y quien diga lo contrario, es que está muerto.


Fotos de G. Lubary


sábado, 12 de septiembre de 2009

Passion Pit @ Razzmatazz, Barcelona, 22/08/09


Lo que vivimos los asistentes al concierto de Passion Pit el pasado 22 de agosto en Barcelona no fue un espectáculo, fue una fiesta. Y es que la ocasión lo pedía a gritos: 2.30 de la madrugada de un sábado en la sala de honor de Razzmatazz, llena de jóvenes sudorosos, presumiblemente algo borrachos y con ganas de pasárselo bien. No era momento para ponerse intelectualoides; y Passion Pit no lo hicieron.

Los cinco de Massachussets nos hicieron sufrir durante la media hora que se retrasaron, pero cuando subieron al escenario, subieron dispuestos a arrasarlo todo con su electropop incendiario. El setlist había sido acertadamente destilado para ofrecernos su versión más bailable. ¡Y vaya si bailamos! El público estuvo entregadísimo desde el primer minuto, y eso que su disco Manners ni siquiera ha sido editado en nuestro país. Pese a los primeros momentos en que el sonido fallaba y los agudos de Michael Angelakos resultaban prácticamente inaudibles, las primeras filas coreaban y saltaban como si les fuera la vida en ello y Angelakos se lo pagó con creces dándolo todo. Botó, corrió, se sacudió y consiguió hacer loopings de vértigo con el cable del micro, como si fuera un concierto de Mars Volta lo que estábamos presenciando (peinado semi-afro incluido).


Resultaba especialmente sorprendente la buenísima acogida que tenían los números del EP Chunk of Change, del que, nada más empezar, ya dejaron caer la elegante “I’ve Got Your Number”. No es de extrañar que la banda se fuera creciendo progresivamente, hasta llegar a explotar de euforia con “Sleepyhead”, donde ya no había en la sala ni una sola alma que pudiera parar de saltar.


Y saltando dieron las 4, cuando “The Reeling” cerró el repertorio de un concierto con el que Passion Pit recoge más que merecidamente el testigo de MGMT como revelación del año.