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lunes, 19 de julio de 2010

Megafaun: caos y orden

De las cenizas de DeYarmond Edison surgieron dos proyectos: el de Justin Vernon, Bon Iver, y el del resto, Megafaun. Está claro quién de los dos se llevó el gato al agua, pero ha llegado el momento de devolver al César lo que es del César. “Gather, form and fly” consolida a Megafaun como una gran apuesta con entidad propia. Mucho menos hippies y tradicionales de lo que sus pintas parecen indicar, este trío presenta una propuesta folk elegante y sutil, cargada de detalles y de atmósferas cautivadoras. Phil Cook nos habla acerca del caos, del orden, de su nuevo disco y de cómo se sobrelleva eso de ser “los chicos de Justin”.


Brad, Joe y tú os conocisteis siendo adolescentes, en un campamento de jazz en Wisconsin. ¿Cómo ha influido esta formación jazzística en vuestra manera de entender la música?
Bueno, yo creo que ha influido en todo. Cuando creces tocando jazz, aprendes sobre todo a improvisar y a crear en el momento. Y también a confiar mucho en ti mismo. En el jazz siempre tienes que mejorar, explorar tus límites técnica y musicalmente En este sentido, nos empujó a arriesgarnos, a experimentar tanto en directo como en el estudio.
Precisamente “Gather, from and fly” me había parecido un poco menos arriesgado que vuestro debut, más tradicional.
Sí, claro, es que en “Bury the square” era la primera vez que escribíamos canciones juntos. Era todo mucho menos ordenado, más primerizo. Luego, justo cuando lo acabamos, salimos de gira y tocamos mucho juntos, conocimos mejor nuestras canciones, nos compenetramos más como banda, y fuimos ganando seguridad en nosotros mismos como músicos y también como compositores. Por eso, cuando nos pusimos a grabar “Gather, form and fly” ya teníamos mucha más confianza en nuestra capacidad para hacer canciones: hemos encontrado un equilibrio entre composición e improvisación.


Ahora que hablas de organización, vuestra música ha sido tildada de “caótica y orgánica”. ¿Hacia dónde crees que vais a dirigiros, hacia la pulcritud y el orden o hacia el caos más absoluto?
(Risas) Bueno, yo creo que... dependerá del día. (Risas) A los tres nos gustaría encontrar un equilibro entre caos y orden, pero siempre vamos un paso hacia un lado y un paso hacia el otro. Nuestro próximo álbum lo grabaremos en otoño o invierno, hacia dónde tiremos dependerá de en qué punto de nuestras vidas estemos entonces.
¿Y en qué momento de vuestras vidas estabais cuando escribisteis la letra de “Kauffman’s Ballad”? El tema no es lo más alegre del mundo...
Bueno, en ese momento un amigo mío me hablaba mucho sobre Gram Parson y su muerte. De hecho, un día condujimos hasta el desierto donde Phil Kauffman (su road manager) esparció sus cenizas. Fue una experiencia poderosa, quedamos muy impactados por el lugar y por el recuerdo de la historia vinculada a ese desierto. Así que, no sé, se nos ocurrió componerle una canción.



Otra canción de este disco que me tiene muy enganchada es “Bella Marie”. Me parece preciosa, y el principio me recuerda un poco a The Cave Singers.
¿A The Cave Singers? Pues he escuchado un par de veces su disco, pero no había pensado en un posible parecido... En cualquier caso, el inicio de “Bella Marie” surge de una especie de ejercicios de dedos para la guitarra que hago muy a menudo. Los voy rehaciendo, improvisando y cuando me sale algo que me gusta, como el inicio de “Bella Marie”, pues lo grabo.

Haber trabajado con Justin os ha dado mucha publicidad y os ha proporcionado una atención mediática que, de otro modo, seguramente os habría sido más difícil de obtener. Pero, apartando estos beneficios, ¿cuál es la parte negativa de ser “los del antiguo grupo de Justin Vernon”?
A ver, ya ni nos molesta, ni nos importa, pero sí que es cierto que a veces la gente sólo quería hablar con nosotros sobre Justin, sobre lo superestrella que es y todo eso A veces incluso se les iba la olla y nos preguntaban cosas personales sobre él, como, yo qué sé, qué come para desayunar. (Risas) Y yo me quedaba en plan: “me importa una mierda lo que desayune Justin, tío”. (Risas). Incluso ha habido gente que ha venido a entrevistarnos después de nuestros conciertos para preguntarnos quién es Emma (por el título del disco de Bon Iver en solitario, “For Emma, forever ago”). Pero igualmente, eso no afecta en nada a nuestra relación con Justin, nos llevamos muy bien con él. De hecho, estuvimos de gira con él el verano pasado y creo que ha sido nuestro tour favorito.

Esta entrevista se publicó en el número de marzo de Go Mag


viernes, 16 de julio de 2010

Entrevista a Spoon

Pues sí, ya estoy un poquito más cerca de poderme morir en paz. Ésta es la entrevista que le hice a Jim Eno, batería de Spoon, en los alrededores del Fòrum durante el Primavera Sound.


lunes, 5 de julio de 2010

Exsonvaldes, la revolución francesa

Por si hay algún despistado que todavía no los conozca, aquí va un telegrama: cuarteto parisino, cantan en inglés, presentan su segundo disco de estudio “Near the edge of something beautiful”, beben de Nirvana, Radiohead y Death Cab for Cutie y les encantan las hamburguesas y los parques. Ahora ya estáis preparados para dejaros enamorar por Exsonvaldes, que han empezado, a paso lento pero firme, la conquista de nuestro país.

Para leer el artículo completo, clica en la foto.




Esta artículo aparece en el número de julio-agosto de Calle 2o

lunes, 28 de junio de 2010

Hot Chip, en el sofá y en la pista

Hot Chip han vuelto y lo han hecho con su disco más popero hasta la fecha. Letras romanticonas, melodías pulidas, sonidos limpios... Este quinteto inglés ha puesto el freno a la locura iniciada en “Made in the dark” y ha decidido hacerse mayor, pero sin abandonar por ello las pistas de baile. Hablamos con Alexis Taylor.



¿Música para hacer la colada?: “Bueno, cuando dijimos eso de que “One life stand” es tan apropiado para la pista de baile como para hacer las tareas del hogar, lo que queríamos decir es que puedes escuchar nuestra música cuando y donde te apetezca, ya sea en la calle, en casa o en la discoteca. Funciona bien en cualquier contexto”.

Diferencias con trabajos anteriores: “Más que cambios, yo creo que nuestra música ha tenido una progresión natural. Nuestros cuatro discos son muy diferentes entre ellos pero, sin embargo, tienen una esencia similar. En este álbum queríamos conseguir un sonido más conciso, más pulcro”.

Pop: “La gente piensa en el “pop” como una palabra sucia, cuando la mayoría de grandes álbumes son pop en cierta medida. De hecho, todos los grandes discos han nacido con cierta voluntad pop. Todo aquél que hace música, incluso el artista experimental o underground, tiene algún interés por la melodía, aunque luego no la use. Así que nuestra aspiración en cada disco siempre ha sido la de hacer álbumes pop”.


Letras: “Creo que nuestras letras siempre han sido personales, sólo que en cada ocasión hemos explorado diferentes áreas: ya sea el humor, la rabia o el amor. Lo que sí que creo es que en este álbum son más honestas”.


Influencias: “En esta ocasión no nos hemos fijado tanto en cosas externas, sino que nos hemos centrado en hacer nuestra propia música. Y supongo que eso ha hecho emerger nuestras influencias más profundas, de las que a lo mejor ni éramos plenamente conscientes. Una influencia destacable creo que ha sido la música dance de los 90”.


Grupos actuales: “Me gustan muchos: Kindness, Casiokids, The XX, Dirty Projectors...”.


Coachella: “Ya hemos tocado allí dos veces y este año volvemos a tocar. Siempre hace mucho calor y yo siempre tengo que esconderme en cada sombra que voy pillando hasta que llega el momento de salir al escenario”.


Fechas en España: “No sé nada de mi propio tour, qué triste... Pero espero que sí que vayamos a España”.


Podéis encontrar esta entrevista en el número de marzo de Neo2


martes, 16 de marzo de 2010

Two Door Cinema Club - entrevista

¿Que no sabes dónde está Bangor? Tranquilo, es normal. Pero más te vale irte aprendiendo bien la geografía del Norte de Irlanda, porque empieza a ser un punto neurálgico del indie rock rompepistas. Desde este puerto de la costa Este norirlandesa llega este trío dispuesto a hacernos bailar… sin batería, pero con guitarras afiladísimas, ritmos programados sin tregua y melodías contagiosas a más no poder. Si crees que Bloc Party están perdiendo fuelle, que Foals chillan demasiado o que Phoenix son demasiado french… prueba con Two Door Cinema Club y dime si el mundo no es un lugar maravilloso. Éste puede ser el año de TDCC y hemos hablado con su bajista, Kevin Baird, para que nos cuente de qué va todo esto.


¿Cómo se formó Two Door Cinema Club?
Pues nos conocíamos desde antes pero supongo que empezamos a ser amigos y escribir música juntos alrededor de los 15 años, en el instituto. Nos gustaban los mismos grupos y todos tocábamos la guitarra, así que lo de formar un grupo surgió como algo bastante natural. 

Todos tocabais la guitarra y ninguno la batería. Así que no fue algo premeditado eso de no tener batería y usar un portátil con ritmos programados…

Todos tocabais la guitarra y ninguno la batería. Así que no fue algo premeditado eso de no tener batería y usar un portátil con ritmos programados…
Bueno, al principio era porque no conocíamos a nadie que quisiera tocar la batería para nosotros. Pero con el tiempo hemos aprendido a aprovechar al máximo las posibilidades del ordenador y nos encanta. Igualmente, en directo también traemos a un batería de carne y hueso con nosotros, además del portátil.


¿Y de dónde viene vuestro nombre?
La culpa es de Sam. Hay un pequeño cine privado cerca de Bangor llamado Tudor cinema. Cuando estábamos pensando nombres para el grupo, se le ocurrió Two Door Cinema Club. A Álex y a mí nos gustó, pero cuando le preguntamos que de dónde lo había sacado nos dimos cuenta de que no sabía leer: ¡había cambiado Tudor por Two Door! Jajaja.


Japanese Popstars están siendo una revelación estos días, And So I Watch You From Afar empiezan a ser escuchados, vosotros estáis teniendo mucho éxito con Kitsuné y 'I Can Talk'... Parece que el panorama musical norirlandés vuelve a estar en plena efervescencia, ¿no?
¡Sí, por supuesto! De hecho, no es algo nuevo que haya grupazos en Irlanda del Norte, pero supongo que con Myspace, Facebook y demás es más fácil hacerte oír.

¿Y cuáles son vuestras bandas norirlandesas favoritas?
Muchas. La escena en Belfast es especialmente colorida y vibrante. Nos encantan Kowalski, Panama Kings, Cashier No.9, SixStarHotel, And So I Watch You From Afar…

Antes hablábamos de Kitsuné. ¿Cómo sucedió eso de que os incluyeran en su compilación? 


Pues nos escucharon por primera vez en algún lugar, después nos conocimos en Londres y luego participamos en una fiesta que montaron en París. De eso a entrar en el recopilatorio, la progresión era natural. Y luego, dos singles y ¡el álbum!

¡Eso! Háblanos del álbum. ¿Debemos esperar algo en la estela del EP “Four Words to Stand On?”

El álbum ya está listo y preparado para ser lanzado en breve. En él hay algunas canciones del EP pero es sin duda un gigantesco paso adelante. Claro, el EP nos lo autoprodujimos, mientras que para el álbum hemos trabajado con productores de fama mundial en estudios molones… jejeje. Nos encanta cómo ha quedado, estamos muy orgullosos.

¿Cómo definirías el estilo de este nuevo trabajo?

Ésta es difícil, ¿eh? No nos gusta encasillarnos en géneros, pero probablemente sea algo parecido a electropop mezclado con indie, rock y dance.

¿Y qué música habéis estado escuchando últimamente?
Yo, personalmente, The XX, Wild Beasts, Phoenix y Local Natives.


Puedes encontrar esta entrevista en el número de febrero de H Magazine

lunes, 1 de marzo de 2010

Adam Green: handsome music

Adam Green es esa clase de tipo que, si no entiendes lo que canta, te parece la mar de elegante: esa voz tan grave, esas melodías con aplomo de crooner que está de vuelta de todo... Es cuando prestas atención a sus letras sobre anos y flatulencias cuando te das cuenta de que quizá no estás ante un Leonard Cohen rejuvenecido, ni falta que hace. Al otro lado del teléfono, Adam reflexiona sobre su carrera, suelta alguna barbaridad y se ríe muy flojito, como suenan las palmas de las manos al frotarse en los días de frío.


Una vez dijiste que encuentras el equilibrio en la combinación de mujeres, drogas y soledad. ¿Sigue siendo así?

Sí, sólo que las chicas son las drogas ahora, y la droga es la soledad.


¿Cómo explicarías a alguien que no te conoce quién es Adam Green?

Es difícil, porque uno se mueve tanto, cambia tanto, que la definición de sí mismo está constantemente variando. De hecho, hasta hace unas horas tenía una ligera idea de quién era ayer, pero ahora creo que estaba completamente equivocado (risas). Es difícil extraer una identidad propia, y más cuando estás de gira, porque es como si cada día te estuvieras viendo a través de los ojos del resto de la gente.


¿Cómo te sientes ahora que el proceso de creación ha terminado y “Minor love” ya está en la calle?

No lo sé, pero me gusta imaginar que en realidad no lo he hecho yo. De esa manera me siento capaz de cantar como si cantara las canciones de un gran maestro (risas). Si realmente me creyera que lo he hecho yo, seguramente me quedaría en casa y no saldría a cantarlo por ahí.


En general, este trabajo suena más maduro, más reflexivo, incluso más serio que tus anteriores discos. ¿Qué opinas al respecto? ¿Es algo que te planteaste al crearlo o simplemente salió así?

La verdad es que no entiendo por qué la gente lo ve más serio. Yo llevo haciendo cosas muy serias y responsables desde que era un niño. Llevo dando conciertos desde que tenía 18 años y ya entonces tenía un montón de responsabilidades. Así que en realidad dudo que alguna vez haya sido el mocoso que la gente creía que era. Llevo mucho tiempo en el mundo del artisteo, por eso no creo que haya cambiado tanto. Siempre he sido un tipo sensible, lo que pasa es que hago mucho uso de la ironía y a veces me pongo máscaras, ¿sabes? Voy de macho-man cuando en realidad el que hace las mamadas soy yo. (risas)



Hace poco dijiste en una entrevista para Spinner que tu divorcio ha tenido un fuerte impacto en las canciones de este álbum. ¿En qué sentido ha influido en el proceso de composición?

Bueno, la mayoría del disco fue escrito desde esa sensación de que las cosas no estaban yendo bien, una “sensación subyacente de disfunción romántica”, como creo que dije a los chicos de Spinner. Creo que ésa es la esencia del álbum. Pero, vamos, ésa es la esencia de la mayoría de mis canciones... Igualmente no creo que éste sea uno de los típicos “álbumes de divorcio”.


¿Cuál es tu canción favorita de “Minor love”?

En directo es muy divertido tocar “Goblin”, es muy rítmica y me lo paso muy bien. También me gusta mucho “Cigarette burns forever”, y “Stadium soul” también es una canción muy guay. En cualquier caso, no creo que este álbum haya que escucharlo como una colección de singles, sino que es mejor sentarse y escucharlo entero, que, total, sólo es media hora. Es un álbum que transmite un estado de ánimo. Supongo que por eso mucha gente se piensa que es un disco conceptual, cuando en realidad no era ésa mi idea. De hecho, es posible que en cierta medida haya sido manipulado por la discográfica para tener pinta de conceptual, porque yo grabé muchísimas canciones y la compañía escogió unas cuantas para meterlas en el álbum. Pero si la gente escuchara esas otras canciones que no han entrado en “Minor love” vería que son totalmente diferentes. Hay un montón de canciones sobre cocaína, sobre la naturaleza de ser una celebrity...


¿Y podremos escuchar algún día estas canciones?

Pues la verdad es que me gustaría mucho poderlas sacar en un 7”, un 10” o un EP, pero no está en mis manos. De todas formas, aparte de esas canciones, también he estado escribiendo música para la obra de teatro alemana llamada “Timbuktu”, basada en una novela de Paul Auster, y es completamente instrumental. De hecho, es básicamente música clásica, no tiene nada que ver con el mundo del indie rock. Y, aunque era mi primera vez, me gustó mucho y me gustaría volver a hacerlo. Incluso me atrevería a decir que ha sido mi mejor álbum hasta la fecha. Y mi segundo mejor álbum, “Minor love”, claro.


¿Y qué hay de “Oh shucks”? Este tema suena bastante diferente al resto del álbum, es más ruidoso, y quizá rompe un poco con esa sensación de sosiego y calma que se respira en todo el álbum.

“Oh shucks” está basada en el tema de The Moldy Peaches “New York is like a graveyard”. Me gustaba la idea de intentar versionarla. Y sí que es diferente al resto, y eso se puede interpretar de manera positiva y negativa. Aunque sí que es cierto que si yo estuviera escuchando el disco, probablemente pasaría esa canción. Creo que es una buena canción y que refleja bien el momento en que fue compuesta, pero quizá no debería estar en este álbum. No lo sé. Como te decía antes, tenía un montón de canciones y no fui yo quién escogió qué entraba en el disco y qué no.


¿Cómo ha sido trabajar con Rodrigo Amarante de Little Joy para este último disco?

Buah, genial. Es el mejor, el mejor del mundo. (Risas) Es una de mis personas favoritas, con la que me puedo pasar horas y horas. Es un gran músico y creo que le añadió mucho color y texturas y detallitos al disco que sé ni siquiera cómo consiguió hacer. Es el típico tío al que uno infravaloraría simplemente porque es muy amigable, alguien con quien te puedes ir a tomar algo por ahí y tal. Pero en realidad es un genio. Incluso siendo de Brasil, conoce un montón de música americana oscura y rarísima. Y sabe tocar cualquier estilo y hacerlo muy bien. Uno puede llegar a olvidarse de todo esto precisamente porque es tan buen tío. Pero cuando te metes en el estudio con él,resulta fascinante.


¿Cuáles son tus mayores influencias cuando escribes canciones?

Cambia mucho, pero en general, me gusta la música con clase, refinada, “handsome music”, como los discos de Serge Gainsbourg, Leonard Cohen, Elvis, The Doors... Cosas que son o eran populares. Y el cine clásico de Hollywood: “Casablanca”, Humpfrey Bogart... Es muy elegante también. De hecho me siento más cercano a estas figuras que a la persona que soy cuando no estoy cantando. Cuando canto, ése es el verdadero Adam Green, la otra personalidad es sólo algo que tengo que arrastrar para poder seguir cantando. Y al tío que canta, lo miro y pienso: “ese tío tiene clase, yo soy sólo un idiota”. (risas)


¿Y cuáles son tus artistas actuales favoritos?

Aparte de Little Joy, están The Shining Twins, The Dirty Fences, Ish Marquez... También he estado de gira con The Cribs, de manera que ahora tengo montón de canciones suyas metidas en la cabeza... Su último disco “Ignore the ignorant” es buenísimo.


Y si pudieras resucitar a algún artista para que colaborara contigo, ¿quién sería?

Mmmm...Es muy difícil, pero creo que Janis Joplin.



Y ya que estamos mirando al pasado, ¿qué opinas del inesperado éxito que tuvo “Anyone else but you” en la banda sonora de “Juno”?

Me resultó bastante turbador, porque la canción no fue famosa ni cuando nosotros todavía estábamos juntos como grupo. Ni siquiera la tocábamos demasiado por aquel entonces. Y fue bastante raro, porque justo en ese momento, además, yo estaba haciendo música diametralmente opuesta a “Anyone else but you”... Pero, vamos, que nunca se sabe, quién sabe si volveré a hacer alguna canción de ese estilo algún día...


Y en ese caso, ¿sería junto a The Moldy Peaches?

No, no lo creo. Pero, bueno, ya te digo, nunca se sabe...


Hablando de The Moldy Peaches, solías categorizar vuestro estilo de “antifolk”. ¿Crees que esa etiqueta se puede aplicar también a tu carrera en solitario?

Sí, supongo que sí. Me gusta la mayoría de gente asociada con la corriente antifolk, así que me gusta que me relacionen con ella, sí. Me encanta gente como Jeffrey Lewis, Ish Marquez y Turner Cody. Son mis favoritos. Ah, sí, y también Diane Cluck. Creo que soy algo así como un “antifolk superstar” (risas).


¿Qué esperas de este nuevo disco que acabas de sacar y de la gira?

Pues simplemente voy a hacer un montón de conciertos. Eso es lo que me apetece. Sólo tocar rock’n’roll-country a la antigua usanza, como Jerry Lee Lewis, y luego, sentirme bien y ser feliz.




Puedes encontrar esta entrevista en el número de febrero de Go mag

jueves, 14 de enero de 2010

Stephin Merritt: los restos del naufragio

Stephin Merritt ha vuelto a hacerlo. Su nuevo disco nada tiene que ver con “Distortion”, ni con “i”, ni con “69 love songs” ni tan siquiera con aquel “Distant Plastic Trees”. Merritt se ha sacado de la chistera su “álbum folk”, en el que reinventa por enésima vez el sonido de The Magnetic Fields. Quizá la pista se halle en el último tema del disco, “From a sinking boat”, una de sus muchas canciones sobre naufragios. Merritt me confiesa que a veces se siente como si hubiera naufragado y yo creo que lo hace aposta, para así poder resurgir con más fuerza.



Que Stephin Merritt es un tipo complicado no debería pillar a nadie por sorpresa. Dicen que no se siente cómodo en las entrevistas y que por eso resulta tan hosco. También se rumorea que tiene un problema de hiperacusia y que por eso manda callar y dejar de aplaudir a la gente en sus conciertos. Habla lento e imprime interminables pausas a sus frases. Vamos, que seguramente Merritt no sea un tipo con quien te irías de copas, pero eso no quita que sea uno de los mayores escritores de amor y desamor del pop de las dos últimas décadas y que se haya cascado un discazo como la copa de un pino.


“Realism” ha sido concebido como la otra cara de “Distorsion”. “Quería hacer un par de álbums, uno rock y otro folk, y llamarlos “True” y “False”. Pero como no sabía a cuál llamar “True” y a cuál “False”, cambié de idea y los titulé “Distortion” y “Realism”, aludiendo a su estilo de producción”. Una producción que Merritt buscaba premeditadamente acústica: “No quería que nada sonara eléctrico, quería que todo fuera orgánico. Y sin embargo usé un aparato de efectos para “The Dada Polka”: un simulador acústico, que hace que la guitarra eléctrica suene como una guitarra acústica. Pero está claro que no funcionó, ya que en la canción se sigue notando la eléctrica”. Probablemente “The Dada Polka” suene tan diferente al resto del álbum porque se escribió mucho antes, en 1986. Por aquel entonces, Merritt ya sabía que acabaría escribiendo en algún momento su “álbum folk”, como ha bautizado a este “Realism”. “Supongo que he tardado tanto en hacerlo porque es difícil. El folk requiere una grabación más extensiva, poniendo mucha atención a cómo van a sonar unos instrumentos al lado de otros. Mientras que con “Distortion” tardé sólo dos o tres semanas en grabar y un año y medio en mezclar el álbum, con “Realism” sólo el proceso de grabación ya me llevó un año y medio”.




Este álbum, el noveno de The Magnetic Fields, tiene como principal referencia el folk psicodélico y orquestal de finales de los 60 y principios de los 70. Merritt cita como discos más influyentes “In my life” y “Wildflowers” de Judy Collins. “Son álbumes folk pero beben de todo tipo de música. Hay mucha variación estilística y nunca se repite la instrumentación, pero sigue siendo folk”. Obviamente, Merritt no quería hacer el típico álbum folk, con guitarras, ukeleles y a correr, sino que buscaba un enfoque mucho más colorido y caleidoscópico, atreviéndose con chelos, violines, acordeones, tubas, banjos e incluso un tablá (tambor indio) y un buzuki (instrumento parecido a una mandolina). Eso sí, igual que “i” y “Distortion”, “Realism” carece de sintetizador, y es que éste es el álbum que cierra la “no-synth trilogy” de la banda. Y aunque es pronto para hablar de un próximo trabajo, Merritt me desvela que éste “volverá a tener sintetizadores. Seguro. Pero no serán el mismo tipo de sintetizadores y los usaré de maneras diferentes”.


A medida que la entrevista avanza, parece que Merritt se va relajando y se abre un poco más. Es entonces cuando me habla de su época como periodista musical en el Time Out New York y por qué lo dejó: “No me gustaba reseñar sólo cosas que me gustaban. Pero, por otro lado, cuando alguna vez decía lo que pensaba sobre un álbum que no me gustaba, luego siempre me acababa encontrando por ahí al artista en cuestión y estaba enfadadísimo conmigo”. Y es que ser criticado por Merritt debe de dar bastante miedo. Con todo, él mismo reconoce que “a veces haces una crítica negativa de un disco y más tarde cambias opinión, y te acaba gustando algo que anteriormente, cuando conocías menos al grupo, habías criticado”.


En cuanto a sus planes a corto plazo, los próximos meses pintan bastante ajetreados para el polifacético Merritt: estará trabajando en la música de una adaptación teatral de 20.000 leguas de viaje submarino de Julio Verne, para luego meterse de lleno en la gira de promoción de “Realism”, que empieza en febrero y de momento no incluye ninguna ciudad española. “Ojalá vayamos a Barcelona. Es, junto con Londres, una de las dos ciudades en las que más me gustaría vivir”.



Podéis encontrar este artículo en el número de enero de GoMag

viernes, 8 de enero de 2010

Editors: de la oscuridad a las tinieblas, y subiendo

A Editors les encanta venir a España. Ya sea por la legión de fans incondicionales que tienen aquí, ya sea por el clima, estos chicos de Birmingham siempre parecen la mar de felices de volvernos a visitar. Tanto es así, que Edward me propone cambiar la entrevista en los oscuros entresijos de la sala Razzmatazz por dar un paseíto por una Barcelona cálida y soleada en pleno diciembre. Y es que, aunque este “In this light and on this evening” los haya consolidado como los reyes del pop oscuro, a nadie le viene mal un poco de luz de vez en cuando.


Siempre que voy a una ciudad donde hace buen tiempo intento que hagamos las entrevistas en la calle. ¡Hace tan buen tiempo aquí en Barcelona! Me encanta.


De hecho, ‘In This Light And On This Evening’ dice “London’s become the most beautiful thing I’ve seen”, así que quería preguntarte, ¿cuáles son las ciudades más bonitas que has visitado o que te gustaría visitar?

Tengo la suerte de haber podido visitar la mayoría de lugares que he querido visitar. Y una de las que más me gusta es Tokio. Es una de las ciudades más impresionantes que hay, sobre todo de noche, con las luces rojas brillando sobre de los edificios altísimos... Es muy misteriosa. ¿Has visto Lost In Translation? Pues, aunque parezca un poco cliché, es exactamente así. Es un lugar maravilloso. Y, por otro lado, Barcelona lo tiene todo: un clima muy bueno, un casco antiguo fantástico, lugares interesantes que ver, la playa... Todo lo que uno podría querer en una ciudad.


Y qué prefieres, ¿Europa o Estados Unidos?

Creo que Europa. A ver, nos gusta ir a Estados Unidos a tocar. Siempre nos lo pasamos muy bien allí, los conciertos son geniales, especialmente en las ciudades más grandes: Seattle, Los Ángeles, San Francisco, Nueva York... También Chicago, probablemente mi ciudad favorita en los Estados Unidos. Tiene un aire antiguo, puedes sentir toda su historia, la mafia y todo eso...


Cambiando de tercio, me gustaría que habláramos sobre el giro que ha tomado vuestra música. Tom ha explicado en alguna ocasión que ha sido por vuestra propia salud mental, que ya no podíais volver a hacer un disco tradicional con guitarras. ¿Cómo es eso?

Bueno, en realidad lo intentamos. Escribimos canciones y nos surgían ideas bastante similares a las de “An End Has a Start”, pero acabábamos los ensayos aburridos y poco motivados. Así que nos dimos cuenta de que necesitábamos un tiempo, una distancia, para probar otras cosas, otros instrumentos, intentar componer de una manera diferente. Y entonces Chris y Tom empezaron a enseñarnos cosas basadas principalmente en sintetizadores, y eso nos abrió una nueva atmósfera: enseguida empezaron a salirnos un montón de cosas.


Y, de todas las direcciones que podríais haber tomado, ¿cómo os decidisteis por este tipo de música, electrónica, oscura y con sintetizadores?

Fue principalmente Chris, que decidió dejar de lado la guitarra porque sentía que todo lo que le salía se parecía a algo que ya habíamos hecho antes. Entonces empezó a trabajar con sintetizadores y, una vez teníamos ese sonido sintético, queríamos ir más allá: empezamos a usar voces procesadas por ordenador, baterías programadas... Queríamos usar el mínimo de instrumentos “de verdad” posibles.


Flood ha sido vuestro productor en “In this light and on this evening”. ¿Cuál ha sido su papel en este nuevo sonido de Editors?

Ha sido decisivo. Muchas veces estábamos estancados y teníamos una idea pero no sabíamos ponerla en práctica. Ahí es donde más nos ayudaba. Además, creo fue una excelente elección porque había trabajado con música de un estilo parecido y con grandes artistas como los Smashing Pumpkins, Depeche Mode, Nine Inch Nails... Todos con cierto rollo industrial.


Ciertamente, este nuevo cambio de dirección apunta a un sonido más industrial. Os pone más en la onda de estos artistas que mencionas o incluso de New order, y ya no tanto Joy Division o Interpol. ¿Han cambiado vuestras influencias para este álbum?

Más bien han crecido. Además, ya no nos inspiramos sólo en música, sino también mucho en el cine.


¿Terminator, por ejemplo?

Sí, exacto, ese tipo de cosas. Algo mucho más vasto. Y cuando componíamos para este disco, e incluso cuando estábamos grabando, pensábamos en imágenes. Como si fuera la banda sonora de esos fotogramas que teníamos en la cabeza. Y es una manera interesante de trabajar, porque de esa forma no te obligas a que la canción tenga una estructura fijada: un principio, un nudo y un final, y lo puedes interpretar de una manera diferente, moverte en diversas direcciones. En cualquier caso, sí, la gente nos seguirá comparando con grupos, es algo inevitable... Pero al menos nos comparan con grupos muy buenos, lo cual es genial.



Dentro de todos estos cambios, uno que creo que ha pasado más inadvertido es la ampliación de registro vocal de Tom. En algunas canciones, como por ejemplo ‘Eat Raw Meat’ se ha atrevido con un registro mucho más agudo al habitual en él. ¿Ha sido algo premeditado o sólo lo que cada canción necesitaba?

Creo que las dos cosas. Necesitaba forzarse a hacerlo, retarse a ampliar su registro. Y estoy muy orgulloso de él porque se ha convertido en un frontman mucho más seguro de sí mismo. Al principio le daba un poco de miedo, pero Flood le animó a hacerlo, incluso cuando Tom se sentía incómodo o fuera de su rango vocal o incluso ridículo, Flood le decía “eso es interesante” o “inténtalo, tú puedes”.


¿Cuál es tu canción favorita del álbum?

Bueno, es difícil elegir, porque me gusta mucho cómo funciona como álbum en conjunto. De hecho, es interesante porque en nuestra web tenemos una encuesta para saber la canción favorita de la gente, y no hay una ganadora clara. Normalmente siempre hay alguna canción que piensas que va a gustar más que el resto, pero en este álbum parece que todas están muy igualadas, y eso es un halago. En cualquier caso, mi canción favorita ahora mismo seguramente es ‘The Big Exit’. Me gusta mucho tocarla en directo.


Es una de mis favoritas también, junto con ‘Eat Raw Meat’.

Lo de ‘Eat Raw Meat’ es curioso porque la primera versión que hicimos no era ni la mitad de interesante que el resultado final. De hecho, estuvimos a punto de no meterla en el disco. Pero Flood nos dijo “escuchad esos acordes, escuchad ese gancho que tiene”. Y la desnudamos del todo y volvimos a empezar. Y así nos topamos con la actual manera de interpretarla, que realmente funciona. Y menos mal que la encontramos, porque probablemente es la canción más fuerte del álbum.


¿Dónde ves a Editors en diez años?

Emmmm... Estoy prácticamente seguro de que seguiremos haciendo discos. Eso espero. Quiero decir, no hay nada que me haga pensar que no lo estaremos. Nos lo pasamos bien, nos sentimos muy creativos ahora mismo. Queremos seguir haciendo giras y conociendo lugares maravillosos, y las giras se sustentan en buenos álbumes. Así que seguiremos ahí.



Esta entrevista es el artículo principal del número de enero de Inzona